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Breve historia del ayuno


Mucha gente se sorprende cuando les digo que debemos aprender a ayunar, y que es una práctica que puede realizarse diariamente. Estoy segura que muchos de mis pacientes se asustan cuando les digo que una de mis herramientas terapéuticas favoritas es el AYUNO.

La mayoría de la gente intenta convencerme de que ayunar es peligroso, ahora es mi turno para convencerte y recordarte que el ayuno siempre ha formado parte de nuestro instinto, sin embargo diferentes intereses nos han orillado a olvidarlo…

«Las mejores medicinas son el descanso y el ayuno»

Benjamin Franklin

El ayuno no tiene un punto específico de inicio en la historia, pues el ayuno no se inventó como tal. El ser humano a lo largo de su existencia ha practicado la ABSTINENCIA VOLUNTARIA DE ALIMENTOS por distintos motivos. La mayoría de los niños o bebés ayunan cuando se sienten enfermos o estresados.

Hay una tendencia natural en todos los seres vivos de buscar momentos para conservar energía, descansar y resetear al organismo durante momentos críticos.

El Dr. H Shelton (1895-1985), uno de los pocos médicos que defendió y supervisó el ayuno de más de 40,000 pacientes escribió: «…el ayuno debe ser reconocido como un proceso radical y fundamental que es más antiguo que ningún otro tratamiento o medicamento para curar al organismo enfermo. Para llevarlo a cabo debe utilizarse el instinto…”

«El ayuno es el primer principio de la medicina»

Rumi

La realidad es que el ayuno siempre nos ha acompañado, y va mucho más allá de los simples beneficios fisiológicos ya comprobados por la ciencia, pues también tiene influencia directa sobre la mente y la voluntad espiritual, por este motivo se ha asociado con la religión.

En la biblia, por ejemplo, podemos encontrar unas 300 referencias al respecto. También hay registros en el judaísmo, islam, budismo, hinduismo, jainismo, etc.

Las prácticas yóguicas incluían el ayuno desde hace más de mil años. Pramahansa Yogananda lo resumió de esta manera:

«El ayuno es un método natural de curación»

Los filósofos y pensadores más brillantes de la historia como Hipócrates, Platón, Sócrates Aristóteles y Galeno hablaban de los beneficios de ayunar. Paracelso, uno de los padres de la medicina dijo:

“El ayuno es el remedio milagroso y el médico interno”

La práctica del ayuno sigue siendo común entre los Hunza en el Himalaya, uno de los pueblos más longevos de la tierra.

Según Heródoto, los persas mantenían su vitalidad y fortaleza del hecho de no hacer más que una comida al día a base de carne.

Entre los árabes, aún se practica el periodo del Ramadán, en el que los fieles realizan ayuno parcial y diurno que acaba tras la puesta del sol. Un párrafo del Corán dice: “La dieta es el remedio de primer orden; el estómago es el receptáculo de las enfermedades; no se posee nunca la salud llenándose el estómago, no hay que agotarse con la comida y la bebida; comer con exceso es el padre de todos los males, el régimen es el padre de todos los remedios…”

Los documentos históricos demuestran que la abstinencia parcial o completa de alimentos, existió en las civilizaciones más imponentes como Asiria, Babilonia, China, Grecia, India, Palestina, Persia y Roma.

Por el contrario, la decadencia y desaparición del imperio romano coincidió con su época de EXCESOS, entre ellos el de la comida. Se sabe que vomitaban después de comer en exceso para poder seguir comiendo. Los grandes excesos especialmente de comida y bebida están siempre ligados al declive de una sociedad o cultura.

Este último punto me pone a reflexionar y a observar a la sociedad de la que formamos parte, no puedo evitar relacionar las enfermedades y padecimientos de nuestros tiempos con un exceso de información al cuerpo, que a su vez satura a la mente y empodera al ego que se satisface por medio de los placeres.

Así que mientras los personajes y las civilizaciones más poderosas de la humanidad celebraban y rendian culto ayunando, actualmente no perdemos la oportunidad tomando cualquier pretexto para seguir comiendo…

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